Restablecer el equilibrio: Los cambios radicales en un grupo de mujeres indígenas en Guatemala

By Milvian Aspuac, Interim Director de Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez (AFEDES). [Read in English here.]

Desde que se fundó AFEDES en 1988 se preocupaba el problema de la desnutrición crónica en niños y mujeres del departamento de Sacatepéquez, la exclusión de las mujeres y falta de oportunidades en la educación.

Más adelante nos dimos cuenta de la importancia de promover los derechos de las mujeres ya que éstos eran violados contínuamente y a todo nivel, por lo que era necesario que las mujeres comenzáramos a recuperar nuestra autoestima, conocer nuestros derechos y parar la violencia contra nosotras. De esta manera comenzamos a trabajar por nuestra libertad y autonomía. Al mismo tiempo impulsamos emprendimientos económicos por medio de créditos y ahorro, capacitación técnica y empresarial.

Líderes AFEDES en 2015. Milvian Aspuac está a la izquierda. Photo de Katherine Zavala, Miles de Afluentes.

Con el paso de los años mientras nos empoderábamos de nuestros derechos, nos dimos cuenta que los problemas que enfrentábamos son de carácter estructural, y que tienen que ver con el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo; nuestras acciones que aportan para abolir el patriarcado eran claras. Sin embargo, teníamos contradicciones e incoherencias con relación a los emprendimientos económicos, ya que éstos de alguna manera respondían a los principios del capitalismo y en realidad no aportaba mucho a la economía de las mujeres.

En 2006, decidimos que los procesos de formación no sólo tenían que ser sobre autoestima, género y participación política, sino que debían trascender hacia un proceso de formación política e ideológica que nos permitiera ver de forma crítica las problemáticas analizando más desde la raíz y no sólo los efectos.

De este modo, a finales de 2006 y 2007 decidimos detenernos para tomar un tiempo de análisis y reflexión sobre nuestro accionar a nivel personal e institucional. Nos dimos cuenta que las mujeres no nos alimentábamos bien. Lo que producimos era sólo para vender y no se pensaba en el autoconsumo familiar. Nos enfermábamos. Las prácticas agrícolas convencionales estaban y siguen contaminando el ambiente. Vimos que vivíamos en un mundo donde el dinero es lo principal. El trabajo de cuidado de las mujeres no se valoraba.

Frente a esta problemática decidimos accionar en coherencia con nuestro nuevo pensamiento y apuesta política que tenía que ver con encaminarnos hacia una nueva economía, (sino, más bien, retomar o recuperar los principios y practicas ancestrales de los abuelos y abuelas lo que hoy llaman soberanía alimentaría). En lo inmediato decidimos caminar hacia la agricultura orgánica acompañado de procesos de formación en economía solidaria y más adelante desde la economía feminista en el sentido que cuestionamos la división sexual del trabajo. Más adelante comenzamos a hablar de alternativas económicas de resistencia e iniciativas de generación de ingresos.

Hablamos sobre la importancia de redireccionar la cartera de créditos hacia proyectos que ayude a las mujeres a buscar su autonomía económica teniendo el cuidado de no seguir en la lógica del capitalismo. Sin embargo este cambio provocó la salida de muchas asociadas, ya que el proyecto de bancarización en las comunidades entró con más fuerza, por lo que muchas casas financieras ofrecían créditos a las mujeres sin mayores compromisos. Esta decisión también incrementó la morosidad ya que muchas ya no pagaron sus créditos. Ante este problema no tomamos las medidas pertinentes ni diseñamos una estrategia de transición, lo cual tuvo un costo muy alto para AFEDES tanto en lo organizativo como en lo financiero.

Desde 2007 también decidimos fortalecer la identidad de AFEDES desde lo étnico, pero es hasta 2014 que iniciamos a posicionarnos como una organización de mujeres indígenas Kaqchikeles. Hemos caminado desde hace varios años creciendo en pensamiento a partir de las experiencias vividas, el análisis y la reflexión.

Nuestra aspiración es el Utz’ K’aslemal que significa una vida en plenitud, de felicidad. Hace más de 500 años esto fue irrumpido por la imposición de una cultura occidental que vino a borrar todos nuestros saberes, historia, ciencia provocando así un gran desequilibrio en la red de la vida. Desde la cosmovisión maya, las mujeres recobran una importancia especial en la restauración de ese equilibrio, porque estamos íntimamente relacionadas con la vida, la naturaleza, con el cosmos, lo cual es una concepción distinta de ver el mundo.

Hoy reivindicamos nuestra identidad, nuestra historia como mujeres del pueblo maya y caemos en la cuenta de que nuestros procesos no son nada nuevo, más bien es la recuperación de nuestros principios y practicas ancestrales que se resumen en un profundo amor a la vida.

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