Lo que significa «confiar en el proceso» y por qué intentarlo

Por Ari Sahagún (In English here)

Puntos clave

  • El proceso es importante. Es la manera en que se incluyen o excluyen nuestras voces, la manera en que se mantiene o se distribuye el poder.
  • En una sociedad orientada a los resultados, se tiende a subvalorar los procesos
  • Es posible desarrollar un equilibrio más saludable entre el proceso y los resultados.

Breve introducción al Regenerative Finance y el Fondo Buen Vivir

Algo acerca de mí: Formo parte del Círculo Fundador del Fondo Buen Vivir a nombre de una organización llamada Regenerative Finance que tiene su sede en Estados Unidos. Nuestra declaración de propósitos formal es cambiar la economía mediante la transferencia del control de capital a la comunidades más afectadas por la injusticia racial, económica y medioambiental. Hacemos esto de tres maneras: mediante el movimiento de capital, la oferta de educación política a inversionistas y la transformación del campo de inversiones sociales y de impacto. Hasta ahora nuestra participación ha involucrado un proceso de diseño de 2 meses que ha contado con el apoyo y dedicación de Joanna para recopilar todas nuestras ideas. Aunque puede que parezca que «no hemos hecho nada», me gustaría compartir algunas reflexiones acerca de tomarnos 2 meses para comenzar antes de siquiera conocernos.

El Fondo Buen Vivir es una labor descolonizante y orientada al proceso que intenta cuestionar las narrativas centrales del desarrollo internacional. Este proyecto está compuesto por un grupo mixto de personas con variadas perspectivas en tres categorías: inversionistas individuales y fundaciones de EE. UU., prestamistas y empresas de base social creadas por y para comunidades en el hemisferio sur y promotores y practicantes de la economía alternativa de todo el mundo.

Desde la perspectiva de mi organización, hemos dudado hablar acerca de nuestro trabajo porque a veces no sabemos qué sería lo suficientemente importante como para compartirlo. Así que quería escribir algo y confirmar, a ustedes lectores, a nosotros y a mí misma, que aquí estamos coincubando algo muy poderoso y sustancial.

Resumen

Como recalqué al principio de esta entrada, quiero enfocarme en los tres puntos claves acerca de tener confianza en el proceso. Primero, sostengo que la dedicación a un buen proceso es liberadora, antiopresiva e inherentemente descolonizadora. Luego, tomo un paso atrás y observo como el capitalismo extremo en el que estamos atascados promueve la eficiencia a costa de la espaciosidad y prioriza el producto a costa del proceso. Por último, sugiero algunas formas de avanzar hacia una relación más saludable que establezca un equilibrio entre pensamiento y acción, entre proceso y producto. ¡Aquí va!

Prestar atención al proceso puede ser descolonizante y antiopresivo.

El poder se crea y se refuerza mediante la toma de decisiones y la planificación. Quien consiga estar presente en la mesa o la sala de decisiones (metafórica o literalmente) tendrá un impacto en los resultados de los planes, cuán exitosos serán y hasta cómo se definirá el éxito.

He aquí un ejemplo: Reúna a varias personas en una sala. Planifique un proyecto. Tal vez hasta elabore un diagrama de Gantt. Luego, lleve a cabo algunas «pruebas de usuarios» o «estudios de mercado», es decir, observe cómo responde su posible audiencia. Este proceso supersimplificado es la forma de operar de muchos negocios, organizaciones sin fines de lucro y proyectos gubernamentales. Algunos grupos ahora se están dando cuenta que estos procesos son… bueno, se podría decir tendenciosos… y desean ser más inclusivos en su labor.

Yo no creo que la inclusión sea la solución. En resumen, la inclusión nunca busca, fundamentalmente, cambiar el orden establecido. Traer las voces de los infrarrepresentados a un proceso ya desarrollado que no fue nunca diseñado por o para ellos simplemente no funciona. La dinámica de poder establecida por la premisa de facilitar la inclusión no acoge nuevas ideas. Pensemos sobre ello: ¿a quién se excluye? Y, ¿por quién? Y, sobre todo, ¿por qué?

Una forma diferente de abordar un proyecto sería involucrar a las partes afectadas desde el principio del proyecto, juntar recomendaciones de todos ellos y trabajar juntos desde esta perspectiva. Prestar atención al proceso, a quién se involucra y cómo se define el éxito o impacto tendrá un resultado que beneficiará a un número mayor de personas.

Debemos superar la tendencia socioeconómica de ignorar el proceso a favor de la eficiencia.

El capitalismo promueve la tendencia a ser eficiente, a hacer algo, a apurarnos. Todas estas tendencias priorizan el producto a costa del proceso.

Vivo al otro lado dela bahía de San Francisco, California, una de los centros del capitalismo mundial, donde se consume tanto café y se producen tantas cosas, hoy en día en forma de aplicaciones y tecnología: Google, Facebook, Uber, Apple. San Francisco fue construido por el colonialismo y la explotación laboral: el edificio más antiguo de la ciudad, Misión Dolores, fue construido por mano de obra esclava del pueblo originario Ohlone.

En la actualidad la mano de obra se explota mediante la mejora personal continua, es decir, siempre debemos reflexionar sobre cómo optimizarnos, cómo aumentar nuestra productividad. Esto también aplica a los frutos de nuestra labor. Podemos ver esta tendencia representada por la palabra «hack». Podría leerse de otra forma como «improvisar», hacer algo útil pero no perfecto de forma rápida, trabajar con lo que se tiene a mano aún si no es lo ideal. (Lo que, por cierto, hacen mayoría de las personas todo el tiempo.)  En la región alrededor de San Francisco, se puede «hackear» cualquier cosa. En serio. Existen «hackatones», maratones de «hackear» donde las personas se reúnen por un fin de semana o más para hacer cosas, por lo general aplicaciones o algún otra cosa relacionada a la tecnología, lo más rápido que puedan. Es posible «hackear» el crecimiento de su negocio, «”hackear” la consciencia». Es posible «hackear» una bicicleta. Y sí, definitivamente se puede «hackear» la vida. Existe un página web enorme dedicada a ello.

Lo que quiero decir es que se pueden «hackear» o, en otras palabras, circunvalar los detalles del proceso de casi cualquier cosa para encontrar un arreglo rápido.

Sugiero detener esta práctica.

¿Quién tiende a beneficiarse más de los arreglos rápidos? ¿Quién paga el precio de responder, reconstruir, etc. cuando lo inevitable sucede y el arreglo rápido falla?

Es posible cambiar nuestra relación con el proceso.

Tal vez no nos sorprenda saber que valorar el proceso es un proceso en sí. Quizá esto tenga algún significado espiritual para usted. ¿Qué consecuencias tendría esta relación para usted, su trabajo, su organización/negocio/red de contactos/entidad?

Necesitamos tener conciencia de la tensión entre la distancia, la objetividad y el pensamiento racional con la miopía, la urgencia y la orientación a la acción. Permítanme explicarlo y ofrecer una pequeña advertencia. El atascarse en el proceso, atascarse en una fase donde solo se piensa, puede mantener el privilegio en su lugar y parecerse mucho a la apatía. La objetividad, el «dar un paso atrás» desde algún lugar para abordar una fase orientada al proceso, intrínsecamente refleja el privilegio. Así que si estamos en una posición de privilegio, o en varias como en mi caso, también es importante ser cauteloso acerca de la comodidad que podamos sentir durante la fase de deliberación. Existen formas en las que me beneficia no actuar. Vivir en un país pudiente que se beneficia de la explotación laboral tiene definitivamente sus ventajas.

Por otra parte, si estamos conscientes de estos desequilibrios de poder, podría surgir un inquietante sentido de urgencia. ¡Y con mucha razón! (¡Detengan la destrucción de la naturaleza! ¡Dejen de asesinar a la población negra! ¡Dejen de… muchas cosas!) A veces, sin embargo, esta urgencia puede nublar nuestro razonamiento y llevar a resultados a corto plazo que no están fuertemente conectados con nuestra visión o que eluden algún proceso de trabajo importante.

En mi caso me ayuda recordarme de la visión a largo plazo de algún proyecto en particular. Encuentro que esta es una actividad que me ayuda a estabilizante y de apoyo que me ayuda a equilibrar el pensar y el hacer. He aquí algunas preguntas que me hago: ¿Cómo puedo desarrollar una relación saludable entre estas dos cosas? ¿Cómo puedo beneficiarme de la falta de acción o de la acción urgente?

He aquí cinco consejos que me han ayudado.

  1. Permitirme expresarme mal y permanecer en el proceso a la vez que intento comunicar pensamientos que no están completamente desarrollados.
  2. Tomar nota de los sentimientos que surgen, ya que es muy probable que estén relacionados con el contenido. ¿Se siente [email protected]? Quizá es porque se está descolonizando. ¿Se siente vulnerable? Probablemente es ahí de donde proviene su labor más auténtica.
  3. Busque un compañero con el que rendirse cuentas y de paso aprendan a brindarse apoyo mutuo.
  4. ¡Lea! ¡Escriba! ¡Dibuje! ¡Medite! ¡Camine! Haga lo que necesite hacer para procesarlo y pruebe cosas nuevas.
  5. En mi experiencia, los 5 conocimientos del budismo me han ayudado con esto, en particular la riqueza y la espaciosidad. En este momento estoy haciendo espacio para cada uno en mi vida.

Conclusión

Le estoy muy agradecida a Joanna del Fondo Buen Vivir por darme la oportunidad de reflexionar sobre el poder revolucionario, restaurativo y profundo de los procesos. Está inherentemente conectado con la visión de tamaño mundial que abarca este proyecto: el introducir una manera más saludable de relacionarnos con nosotros mismos, unos con otros y con el planeta, la verdadera definición del buen vivir. Estoy muy entusiasmada de continuar participando en este proceso juntas, en las partes fáciles y en las difíciles.

 

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